martes, 6 de agosto de 2013

LIBREA, y 21

Vivimos la más pertinaz, que diría aquel, sequía de publicaciones cofrades, como poco de los últimos veinte años. De aquella Almería Cofrade que creara Rafael Rodríguez Puente en 1997 no hay señales de vida desde el Encuentro de Cofradías -del que pronto se cumplirá seis años de su celebración-, en ese especial número 26, que tuvimos el honor de dirigir, se cerraron, hasta hoy, aquellas páginas de información cofrade. El Alto Gualdquivir quebró, y no precisamente como la cuenta de su presidente cajista, y como si de un juego estúpido de precisión de récord guiness van cayendo como piezas de dominó los boletines de las cofradías que cada vez son menos y los que son con menos. Ahora sólo nos queda encender la computadora a ver quién ha copiado y pegado la información que otro se ha molestado en transcribir al compás de su teclado o que ya ofreció una desactualizada página de la Hermandad de turno. Pero ayer, entre los humedales caniculares de agosto, pasamos a recoger, lo que dentro de un sobre autodex de folio prolongado, con dedicatoria de irreproducible contenido -por lo personal e ininteligible-, nos aguardaba en el negocio que regenta el cofrade riopretense que vino al mundo en San José de Río Negro cuando el trece marcaba el mes candelario de 1958, una nueva Librea. Sólo por el roce del papel entre los dedos y el chasquido de pasar de páginas o el olor -no a tinta- a toner caliente de fotocopiadora por falta de presupuesto, tendríamos que estar cuanto menos tan agradecidos como el buen fumador de habanos al torcedor de las hojas de tabaco, artífice último del más intenso placer de aromático humo. Gracias Señor Librea, o Careaga, como prefiera, cofrade de ninguna nómina y de todas a la vez, acólito sin devoción pero de profesión, periodista sin carné -lo peor sin salario-, anónimo de editorial, socio de tertulia de tres socios, bloguero por capítulos, letrista de carnaval sin carnavaleros, maestro sin partitura, cronista de imposible relato... gracias, un millón de gracias, por animarnos este agosto de inexplicable liturgia e injustificable ofrenda.

P.D. No sé donde se puede adquirir el número 21 de Librea, el privilegio del papel, como en tantas otras cosas, parace ser, en esto también, cosa de muy pocos. No desesperen, que cualquier día hasta la cuelgan en esto que llaman red.